Una tendencia preocupante para el desarrollo del país

En los últimos años, México ha experimentado un retroceso silencioso pero profundo en materia educativa. Diversas investigaciones nacionales e internacionales advierten que la deserción escolar va en aumento, especialmente en educación media superior y superior, y que por primera vez en décadas se observa un fenómeno que rompe con la tendencia histórica: los hijos ya no están alcanzando ni superando el nivel escolar de sus padres.

Este fenómeno —conocido como movilidad educativa intergeneracional negativa— preocupa a especialistas porque afecta directamente las oportunidades laborales, el crecimiento económico y el desarrollo social del país.

Deserción escolar: un problema que se aceleró en la última década

Factores económicos y sociales detrás del abandono escolar

Organismos como la SEP y el INEE han documentado que, a raíz de crisis económicas recurrentes, aumento del costo de vida y precarización laboral, miles de estudiantes han abandonado sus estudios para integrarse prematuramente al mercado laboral.

Entre las causas más frecuentes se encuentran:

  • Falta de recursos económicos para continuar estudiando.
  • Necesidad de trabajar para apoyar a la familia.
  • Rezago académico acumulado desde niveles básicos.
  • Problemas de salud mental no atendidos.
  • Violencia escolar y falta de infraestructura adecuada.

En estados del norte y sur del país, la deserción en preparatoria supera el 12%, una cifra que especialistas consideran alarmante.

Por primera vez, los hijos no superan el nivel educativo de sus padres

Durante décadas, México mostró una tendencia positiva: cada generación alcanzaba mayor escolaridad que la anterior. Sin embargo, reportes del Banco Mundial y el CONEVAL advierten que esa curva se ha frenado e incluso empezó a invertirse.

¿Por qué sucede esto?

Expertos ofrecen varias explicaciones:

  • Estancamiento económico: salarios estancados, empleos informales y bajo acceso a educación superior.
  • Brechas digitales persistentes, evidenciadas durante la pandemia.
  • Débil vinculación entre escuela y mercado laboral, lo que desincentiva la continuidad educativa.
  • Falta de políticas de largo plazo que garanticen trayectorias educativas completas.

En muchos hogares mexicanos, los padres lograron concluir una carrera técnica o licenciatura en una época donde la matrícula era más accesible. Hoy, sus hijos enfrentan costos más altos, ingresos familiares más bajos y menor oferta pública de calidad.

Las consecuencias: un país con menor movilidad social

La educación es uno de los principales motores de movilidad social. Cuando se deteriora, se generan efectos en cadena:

  • Más empleos informales y de baja remuneración.
  • Menos profesionistas capacitados para sectores estratégicos.
  • Brechas de desigualdad más profundas.
  • Menor competitividad frente a otros países de la región.

Investigadores advierten que, si no se corrige el rumbo, México podría enfrentar un ciclo prolongado de pobreza educativa, donde cada generación tenga menos herramientas para mejorar sus condiciones de vida.

¿Qué recomiendan los especialistas?

Entre las principales propuestas destacan:

  • Programas de apoyo económico específicos para estudiantes en riesgo.
  • Inversión sostenida en infraestructura educativa.
  • Fortalecimiento de la educación técnica y vinculación con empresas.
  • Mejor capacitación docente y actualización curricular.
  • Políticas públicas orientadas a la permanencia escolar, no solo a la inscripción.

La evidencia internacional demuestra que los países que priorizan la educación logran mayor estabilidad económica y mejor calidad de vida para su población.

Conclusión: un llamado urgente a recuperar el futuro educativo de México

El incremento de la deserción escolar y la pérdida de movilidad educativa intergeneracional son señales claras de que México atraviesa un momento crítico. Revertir estas tendencias requiere no solo de políticas públicas sólidas, sino también de la participación de familias, escuelas, empresas y gobiernos locales.

El reto es enorme, pero necesario: garantizar que las nuevas generaciones tengan más oportunidades de aprendizaje y desarrollo que las anteriores. De ello dependerá en gran medida el rumbo del país en los próximos años.

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